

Pasamos el puente de mayo en Toledo. Además de estudiar un buen rato, probamos las minimotos (para especial deleite de Gus y Pablo R), hicimos una romería, nos bañamos en la piscina mientras hacíamos una barbacoa, y fuimos a un lugar multiaventura, con tirolinas y demás atracciones entre pinos. Pampi lo disfrutó más que nadie. Nos quedamos con buen sabor de boca y un ticket para volver a mitad de precio.
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